domingo, 12 de octubre de 2008

Director de Coyuntura

Leo en EL PAÍS (¿Que pasa?, estoy en una isla desierta, pero la señal wi-fi es excelente) un artículo sobre las causas de la crisis. El artículo lo firma un tal Ángel Laborda, y no es que me entusiasme ni que me parezca brillante, pero hay algo que llama poderosamente mi atención: El analista de la situación es Director de Coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros.

¡Jodo!, ¡Director de Coyuntura!; ¿Alguien sabe que es eso?
Sonar, suena cojonudo, pero no termino de comprender muy bien ni el significado ni el papel que juega en el organigrama de la fundación. Juro que me voy de cabeza al diccionario, no puedo vivir con esta duda.

Diccionario RAE: Coyuntura.

1. Articulación o trabazón movible de un hueso con otro. (Esta va a ser que no es)
2. Sazón, oportunidad para algo. (¿Director de oportunidades?)
3. Combinación de factores y circunstancias que, para la decisión de un asunto importante, se presenta en una nación. (Esta, esta es la mejor; fíjate como quedaría “Director de combinación de factores y circunstancias para las decisiones importantes”. A mi me encantaría este cargo)

La verdad, siendo serios, ninguna de las tres posibles me convence. Tras un análisis pausado de la situación (lo que tardo en vaciar la botella que necesito para este envío) intuyo que el amigo Ángel quedó el último en el reparto de puestos directivos de la fundación. Los más listos o rápidos ya se habían cogido los puestos buenos y conocidos (ya tenían director de medios, de organización, de recursos, de marketing, de compras,….), vamos, que solo le quedaban "director de contabilidad" y "director del servicio de prevención de riesgos laborales"…eso, o crear un nuevo cargo, algo que deslumbre cuando escribes en El País y lo colocas junto a tu nombre.

Conclusión: con esta imaginación, si al final lo de la fundación no termina bien (cosa que me extrañaría) siempre podrá terminar como guionista en “Lost”.

viernes, 10 de octubre de 2008

Tiempo

Hace semanas que no veo ni hablo con nadie, el mar me escupió sobre esta playa desierta y desde entonces estoy aprendiendo a convivir conmigo mismo. Me quedan los restos de mi naufragio (cientos de botellas de Ron), y esta paradisiaca isla me provee de todo lo demás.

La marea moja mis pies, pero no tengo prisa en retirarme. El tiempo no significa lo mismo aquí, la prisa no existe y solo el instinto de supervivencia provoca que te muevas.

He asumido mi nuevo destino, y como el tiempo me sobra puedo perderlo escribiendo. Hay quien me considerará afortunado, pero tendrá que seguir el hilo de esta historia para saber si es así o no.

Y como quiero convertir esto en una colección de reflexiones, ahí va la primera, que no es mía, pero me gusta tanto que merecía este lugar:

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes,
yo vine a llevarme la vida por delante

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma. Poemas Póstumos. 1968

PD: pido a todo aquel que encuentre este o cualquiera de mis siguientes mensajes, tenga en consideración que debo vaciar primero una botella de bebida pirata para poder enviarlos.